3.4.08

A modo de despedida.



Hola a todos. Después de casi un año, vuelvo al BLOG. No sé si podré tener continuidad pero intentaré subir, de tanto en tanto, alguna cosa parecida a una idea. De todas maneras no tengo ganas de hablar de eso.


A modo de despedida, es en realidad es una reflexión necesaria después de hablar bastante con colegas días atrás. El pasado sábado, falleció de manera estúpida e imprevista (supongo que casi todas las muertes que no son por vejez lo son) Dani de O. Conocí a Dani, hago memoria, desde los dieciocho años. Siempre tuve contactos esporádicos con él ya que, entre que estábamos comenzando en el mundo editorial tratando de hacernos un espacio, entre que algunos creíamos que estábamos en misión divina, dispuestos a cambiar el mundo y, la natural timidez de algunos (Dani por ejemplo), nuestra amistad no fue vernos cada semana. Nos veíamos en ciertos eventos generacionales, compartíamos amigos comunes o nos cruzabamos en alguna editorial. Lo que sí puedo decir es que la generación de ilustradores que tenemos más o menos la misma edad (Dani tenía 41 años) y frecuentabamos el ambiente editorial de la ilustración y la historieta estamos, queramos o no, bastante sacudidos, conmovidos y perplejos. Dani es el primero de todos nosotros que se va y eso nos da la medida humana de las cosas. Nos dice que dibujamos y que no importa y, sobre todo, que somos extraordinariamente comunes y frágiles.
Dani se fue y dejó un agujero y eso, los que comenzamos como él allá en los 80: Podetti, Fayó, Cuk (Cubillas) el entonces Franco (Diego Parés), Ralveroni, Leo Arias, Pez y muchos más, lo notamos. Nosotros que creíamos tantas cosas, que solo oíamos esa música, que guardábamos celosamente el nombre de los ilustradores a los que afánabamos sin piedad y que creíamos que nos devorábamos el mundo, nunca pensamos en que esto es finito. Por eso, ahora sentimos la medida del agujero. Su ausencia, es real y conmovedora.
Al hacer estas reflexiones, no excluyo a nadie. Cada uno siente las cosas como puede y simplemente trato de ponerle forma a algo que me aturde y me conmueve.



Hice esta tira, tratando de cerrar un poco el agujero, para la colaboración especial que saldrá en la revista Barcelona. La cuelgo en paralelo aquí y espero que Diego no se caliente por ello, pero lo necesito.








24.6.07

Nubes

Ya no estoy aquí. Mejor dicho, sí pero con la cabeza allá. Viajamos el mes que viene de vacaciones y durante un mes el blog se queda con estas nubes. No es mucho, pero son livianas y, de cara al verano que me está friendo el cerebro, vienen bien.

Así pues, para los de este lado del charco, buenas vacaciones. A los del otro lado, los que están con la bufanda puesta, allá voy.







15.6.07

Simón del desierto


Se bajó del tren de la línea Mitre con su saco viejo, heredado o comprado usado en la galería Recamier, y su carpeta negra de cartón gastada por las esquinas de tanto bondi y trajín. Fue la primera vez que vi a Simón. No lo conocía de nada, el contacto venía gracias a un amigo en común. En ese entonces y a medida que lo fui conociendo, noté que su columna era muy alta. Dibujaba ciudades, que las veía desde la inmensa altura; dibujaba subtes con gente alienada y paranoica. Claro que esa columna, que tanto le destrozaba ciertas cosas, le permitía ver desde tan arriba que, por lo menos a mí, me daba envidia.
Un día, muchos años después, Simón bajó de su columna. Seguramente vio el mundo más chico, con menos foco, pero le gustó. Le gustó tanto que se fue a una ferretería y compró una enorme maza con la que demolió lo que fue su hogar de tantos años.

Simón tuvo un hijo, Simón también, y ya saben, los niños poco saben de profetas, desiertos y columnas.

El nuevo Simón, desde su teta a la que se agarra como otros a sus columnas, mira el mundo con los ojos cerrados. Claro, no le hace falta más nada que la teta de su mamá.


Felicidades Simón.




28.5.07






Calentamiento




Protocolo de Kioto, monóxido de carbono, Amazonas, desierto que sube, mar que sube...

¿Todo se va a la mierda? Me refiero, ¿Todo lo relacionado con nosotros se va a la mierda?
La Gioconda enterrada en arena africana.
Particularmente, la idea de la destrucción de lo entendido por civilización (occidental, para más datos) no deja de tentarme. Claro que hago un esfuerzo y pienso que, mal que me pese, yo me voy al carajo también. Es el riesgo de que me tiente. Bueno, al fin y al cabo estamos trabajando duro para conseguirlo desde hace más de 2000 años.
No seamos pesimistas, la tierra siguirá su curso, pero sin nosotros como motor egocéntrico. Al fin y al cabo, ella, que yo sepa, nunca nos pidió que escribamos una bitácora de a bordo llamada civilización. Como era antes de que las razas Homo se instalaran.

Y pienso: De todas las Homo, ¿teníamos que ser nosotros la Sapiens Sapiens, la última, la huérfana que, vaya a saber uno por qué, tiene como misión, como única misión, cambiar la temperatura de esta nave espacial?
En fin es gracioso que, después de estas gansadas reflexivas, se me ocurra colgar algo relacionado con mi oficio, pero la gracia es que hice un par de ilustraciones sobre el tema.


Ah, para los del lado norte, feliz verano a la parrilla.

Y a los del sur, disfruten del fresco.











—Calentamiento I—





—Calentamiento II—
(La niña ve los restos)

25.4.07

Retorno al blog


Hola amigos. Ha pasado un poco más de un mes y a veces envidio a los colegas que tienen más tiempo dedicado a esta actividad blogística. Ocurre que, salvo raras ocasiones, lo que cuelgo es material hecho expresamente y el tiempo, divino tesoro, me juega malas pasadas. No solo el tiempo ya que la cabeza tiene ideas cuando quiere. Van aquí unos paisajes, meras dispersiones mentales, dibujadas en el tren camino a Cerdanyola a dar mis charlas para niños. Los trenes en mi caso son disparador de ideas. No se por qué pero en ese transporte es donde sucede todo. Espero que los trenes sigan existiendo en el futuro sino, estoy jodido.






—Paisaje IX—




—paisajeXI—



—paisaje XII—





—paisaje XIII—

21.3.07

Paisajes y María Tortazos


Cuelgo poquito. Simples ideas un poco más disipadas que el espesor producido por la Lewinski y el bueno de Clinton.

Lo de María tortazos es el último libro que he hecho. Me siento muy afortunado de haber recibido este texto de Carlos Peramo. La historia de María Tortazos me impactó mucho y creo que todo el trabajo que hice para encontrar el personaje, merece ver la luz y no terminar perdido en uno de mis cuadernos. Le dí muchas vueltas al aspecto físico de la criatura ya que la definición que da el autor era alucinante. Éste, sostiene que María Tortazos realmente existió. Yo, por mi parte le creo. Aunque me gustaría saber algo más de la verdadera María.
El libro saldrá en un par de meses, creo, en la colección Duende Verde de Anaya.
Espero que les guste.



—paisaje III—




—paisaje IIV—



—paisaje IV—






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—María Tortazos—







—María tal como saldrá en el libro—

11.3.07

Viejos Dibujos, más de lo mismo.

Después de darle muchas vueltas, decidí colgar un viejo material que tengo hecho sobre unos apuntes encuadernados, de algún desconocido alumno de química, que encontré en el Els Encants de Barcelona. Es un trabajo hecho en el año 2001, creo, y tiene que ver con la famosa fellatio presidencial del entonces presidente Bill Clinton. Todavía hoy me sigue sorprendiendo la magnífica guerra que hicieron para tapar el asunto. Afortunadamente el amigo Bill era mucho más progre que su sucesor. Ah, para tranquilidad de todos nosotros, quizás gane las próximas elecciones su mujer.



7.3.07

Recuerdos de mi viejo

Uno de los recuerdos más vívidos que tengo de mi padre era cuando contaba historias. Sus héroes, y los míos cuando era chico, eran de índole deportivo. Para él existían, para mí eran míticos. Dichos héroes, se centraban básicamente en tres personajes: Bonavena, Muhammed Ali y Albertondo. De éste último las narraciones de mi viejo después de cenar, eran memorables. Como Albertondo descendía inquebrantable a través del Paraná, desde Posadas y con el claro objetivo de terminar su carrera contra todo en Buenos Aires, a mis ojos de niño era una proeza mayor que Superman y sus habilidades para volar. Pero, ¿Quién era Albertondo? Poco me importaba a mí de chico. Ahora sé que fue un nadador de resistencia que se entrenaba en algún club de Buenos Aires y que de tanto en tanto realizaba una proeza. La más famosa fue el doble cruce del canal de la Mancha, allá por el año 61. Tardó para semejante prueba 43 horas y diez minutos. Creo que nunca logró la travesía del Paraná. Según mi viejo, a la altura de Santa Fe vencido por el sueño y el frío, se empantanaba entre los camalotes y lo tenían que sacar del agua.
Hago pues un homenaje a este héroe de las aguas, bastante olvidado por nuestro país que fácilmente recuerda poco los datos pero fabrica muchos mitos.



—Antonio Albertondo, el dorado del Paraná—


Siguiendo con ictíneos héroes, recojo la historia del eslovaco Martin Strel. Este es de hoy y si tiene suerte, el 10 de abril llegará a la desembocadura del Amazonas. Es evidente que deja al bueno de Albertondo como un triste aficionado. También es de justicia que el eslovaco vive de sponsors y de documentar sus proezas. Albertondo no tenía nii idea de esas cosas. Martin debe sortear los peligros propios del Amazonas. Para empezar, las pirañas. Si su cuerpo desprende ni tan siquiera una gota de sangre, su vida estará en peligro. El calor y el sol lo están despellejando y para empeorar más la cosa, hay otro fatídico pez llamado candirú que es algo así como el alien fílmico. Pequeño, si logra llegar a cualquier orificio por pequeño que sea del cuerpo de Martin, se introducirá en él y comenzarán a succionar sangre cuan vampiros acuáticos. ¡Animo Martin!






—El peligroso cruce del Amazonas—


Martin se prepara a conciencia para sus desafíos. Come como un cerdo y engorda. DE esta manera, su cuerpo resiste las exigencias de la difícil prueba. Al lanzarse al agua pesa unos 130 kilos y al terminar su aventura sale del agua con poco más de 73 quilos.


—los dos estados de Martin Strel—

19.2.07

La venganza de Peter Schlemihl

Es una historia larga. Hace casi un año, tuve que hacer un libro para una editorial con el titulo La maravillosa historia de Peter Schlemhil. El libro, de un tal Adelbert Von Chamisso, autor romántico alemán nacido en 1781 me era totalmente desconocido. Quedé asombrado por el pedazo de libro que había caído en mis manos. Pero, claro, aquí empezaban los problemas. Si bien en la editorial me dieron total libertad, era un encargo muy difícil ya que lo querían para niños de 10 años.
El libro, un debate sobre la miseria humana,era muy al estilo del Fausto de Goethe. Algo así como un cactus en la mano de un niño al que estaba dirigido.

Resumiendo, hice un libro que, si bien quedé conforme en un plano editorial, no me satisfizo en absoluto en lo referente a mi trabajo como ilustrador.
Lo que cuelgo esta vez son los dibujos que hice a posteriori del libro, simplemente por puro disfrute de la historia. Ilustraciones hechas como revancha por lo que no pudo ser. Creo que el libro se lo merecía, aunque éstos dibujos nunca vieron la luz.

Espero que algún día, algún editor me vuelva a encargar este gran libro y yo pueda desarrollar dibujos a partir de estas ideas.



—Alguien no conocido fue a la reunión—




—El desconocido ofrece sus servicios—


—Tu sombra me pertenece—


—Al fin y al cabo, ese era el trato, ¿no?—



—Cara a cara con tu destino—





—La eternidad es una desgracia—




—Tranquilo en la soledad de la caverna, pasarás el resto de tus días—

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Consecuencia de los comentarios sobre el tango "Los mareados"el señor Ed dibujó su particular versión de este tango. Quedé muy contento al ver cómo se puede trabajar de un modo tan diferente una imagen. Espero que disfruten tanto como yo su dibujo.


Prometo más tangos para la próxima.







10.2.07

Ya estoy aquí.
Cada día me pasa más: creo que mucha gente en la ciudad cree que vive en un set de televisión, de cine o en una pasarela de moda. Veo la moda casi casi no como un complemento sino como un objetivo vital.
Qué mierda.


Lista de cosas que hoy me dan asco:

Gafas enormes de mosca, de pasta o similares. Especial atención a las de vidrio oscuro.
Móbiles color rosa.
La nouvelle couisine. En ese plato cabe más comida señores. Para ver cuadros voy al museo.
Los camareros que te tiran los cubiertos o la cuchara del café y ésta rebota haciendo ruido en la mesa.
la gente caminando por el centro de Barcelona que está convencida que salió de una película de Tarantino o está en el Candem Market.


En fin, si he ofendido a alguien, que me perdone.

Solo cuelgo un dibujo de tango esta vez. Pero, a diferencia de mi dibujo, este tango es para mí uno de los más hermosos jamás hechos.






—Derrumbe—




—Desconexión—





—Paisaje IV




—Los mareados—

Rara,
como encendida,
te halle bebiendo,
linda y fatal;
bebías,
y en el fragor del champán
loca reías,
por no llorar...
Pena
me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos
que tanto adore.

Esta noche, amiga mía,
con alcohol nos embriagamos;
que me importa que se rían
y nos llamen los mareados.
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos.
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos mas...

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida.
Tres cosas lleva mi alma herida:
Amor, Pesar, Dolor.
Hoy vas a entrar en mi pasado,
hoy nuevas sendas tomaremos.
Que grande ha sido nuestro amor
y, sin embargo, ay,
mira lo que quedo!

Letra: Enrique Cadícamo
Música Juan Carlos Cobian





—Loro en casa (homenaje a Pablo Fayó)—

Recuerdo un dibujo de Pablo en la antigua casa de su abuela. Era similar a este ya que tenía un loro y, creo, había dos personajes y uno le decía a otro "con este loro que hemos comprado, por fin vamos a devolver la alegría perdida a la casa". No eran estas palabras ya que estoy recordando algo muy borroso que paso casi 20 años atrás pero recuerdo la impresión que me habían causado esas palabras.



—Domingo a la tarde—




—La alegría de la vida—