2.1.07

¡Se acabó el fin de año y la Navidad! Lentamente voy recuperando mi geografía física y, a base de una dieta de ensaladas y nada más, las ganas de dibujar.


Basta de:

Turrones
Papás Noel colgados del balcón o en cualquier lugar
Abetos de mierda, sus bolas y lucecitas
regalos
templos de consumo
felicidad obligada
camellos
reyes y sus cabalgatas
las cartas de los niños
lo que quieran agregar.


¡Viva las ensaladas!


—El viento—


Cada mañana desde hace una punta de años, El Señor B. va al trabajo.
Siempre hace el mismo camino, cuadra a cuadra baldosa por baldosa.

Sin embargo, ese día, el viento impidió que llegara en hora.





—Primer turno—

Al fin, el Señor B. logra llegar a su trabajo. Comienza su rutinaria jornada. Lleva años trabajando en la factoría y es, sin duda alguna, un empleado ejemplar.






—Segundo Turno—

A la tarde, el volumen de trabajo aumenta pero, aun así, el Señor B. no se amilana. Sus superiores están muy contentos ya que raras veces decrece su producción. El Señor B. sabe que durante la semana el tiempo, su tiempo, es de la factoría. Al fin y al cabo todo el mundo vive de la misma manera.






—En invierno, siempre lee las noticias a la tarde—

Casi nunca tiene tiempo de hacer nada pero de lo que no claudica es de leer el diario. En invierno el único hueco que encontró durante el día era a la tarde. Al principio no fue de su agrado ya que las noticias, para que tengan gracia, hay que leerlas durante el desayuno. Con el transcurrir de los meses pasó a ser una actividad normal para él.

Era un animal de costumbres: Es lo mismo amargarse durante el desayuno que irse a dormir deprimido.






—Al final tuvo que decirle que estaba con Pedro—

Los días previos fueron viciados y herméticos. No sabía que estaba pasando y ya no se miraban como lo habían hecho esos últimos siete años. Tal vez un gesto, un mal paso. Tal vez esa mirada vidriosa, como que veía a través de él, le hizo pensar cualquier cosa.

Ella no dijo nada en un primer instante pero a medida que los días transcurrían la presión, debió de ser imposible de aguantar.
Era una chica valiente y con el corazón en la mano dejó que las palabras que salieron de su boca perforaran y atomizaran cada una de las rutinas que él había compartido con ella esos últimos años.






—La niña, tan esperada, devolvió la alegría al hogar de sus padres—

Tres años después pudo rehacer su vida. No supo nada de ella ni de Pedro, el destructor.
Cuando tuvo a la niña, su pasado, ya mejorado por su actual mujer, quedó completamente en blanco. La pequeña criatura simplemente barrió de recuerdos a su padre.


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8 comentarios:

roberto cubillas dijo...

Me encanta esta serie.

el-ed dijo...

la ensalada se pone en marcha.
es difícil desde el infierno porteño entregarse a la ensalada estando un par de días de visita. ya lo intentaré cuando vuelva a casa.

muy buena esta última tanda 'sin título' del señor B.

PD: pese a la lista, hay pequeñas cosas en este fin de año por las que vale la pena un brindis. Seguro que encuentro alguna, esperá....

agustín dijo...

claro que hay cosas buenas; la vorágine que nos rodea es lo que me da rabia. Además, es difícil recordar lo que querés y de alguna manera no podés.


Un abrazo y felíz año.


Feliz año también para vos Rober.

ALTAMIRA dijo...

lindos dibujos che!!
Saludo.

Anónimo dijo...

Que buenos dibujos! especialmente el tipo con cabeza de tornillo, asi me siento yo trabajando en el microcentro portenio.

felicitaciones che!
chica b

cachodepan dijo...

buenos, muy buenos, cacho e'comotto, aunque, y sabes que yo soy así de frontal, me gustan mucho más en blanco y negro; el color me distrae de la línea e inclusive del contenido, que está muy güeno...bacci

comotto dijo...

Gracias Altamira pos tu comentario.

Gracias chica B. Espero que el calor, la baja presión y el microcentro porteño te sean leves.¡Animo!


Dante, en algún momento tengo previsto hacer una serie en blanco y negro. De momento estoy contento pintando estos trabajos. Claro que como viste mi cuaderno, en donde están en blanco y negro, tenés campo para opinar. No sos el único que piensa que la falta de color es mejor.
Besos.

un ángel con un ala sólo dijo...

Encuentro que es interesante el color que incluyes, Comotto. Si bien no son colores amables, el tono sucio, como de óxidos pronuncia el efecto devastador del tono crítico.
Aunque no es nada desacertada la percepción de cacho de pan, el toque de color, en un primer momento hostil, enriquece despues.
"Lo que mas se parece a una obra de arte es: una puta mierda" que diría el sinvergüenza de Gauguin
Comparto mi encanto por esta serie con roberto cubillas. Saludos